Los caseros se comen el bono de alquiler de los jóvenes y suben los precios por el IPC

Las ayudas para facilitar el acceso a la vivienda en alquiler llegan en un momento crítico para el mercado inmobiliario. La falta de obra nueva ha presionado a los vehículos de ocasión, que en muchos casos no han sido capaces de absorber toda la demanda existente en los últimos meses y ha dado lugar a un ‘rally’ de precios, que tiene al leasing como víctima colateral. ir a vivir el alquiler es entre 4 y 5% más cara que hace un año, una subida que roza los dos dígitos en el caso de las grandes capitales como Madrid, Cataluña o Baleares.

Según Pisos.com, los inquilinos que buscaron vivienda este verano para entrar en septiembre experimentaron un incremento medio del 4,73% respecto a mismo periodo de 2021. Aunque la cifra es medio punto inferior a la registrada en julio, muestra el contexto económico actual, en el que reina y domina la inflación aprovechar la oportunidad para ‘proteger’ el límite del 2% de la renta con incrementos en la formalización de nuevos contratos. Tendencia que no se comportó de forma homogénea en todo el territorio español. Mientras que los grandes centros urbanos como los archipiélagos, Madrid, Cataluña o Valenciael crecimiento es notable, en regiones como Extremadura o Murcia la tendencia es a la baja, con descensos del 1,87% y 2,71% respectivamente. El desplome más acusado se registra en Navarra, donde roza el 10% y crea una España de dos velocidades.

En la práctica esto significa que dicho aumento consumirá parte de la ayuda de 250 euros y en muchos casos no ayudarán a paliar el problema de la emancipación de los pequeños. En la Comunidad de Madrid, por ejemplo, el Gobierno regional ha elevado el coste máximo de una casa entera de los 600 euros establecidos como norma general a 900 euros y de 300 a 450 euros por habitación en casi una treintena de municipios. ampliación pretende aumentar el número de beneficiarios, aunque su eficacia está en entredicho, ya que solo el 25% de los inmuebles de la zona cumplen este requisito, cifra que desciende al 20% en el caso de la capital, según datos recopilados por Idealista.

Francisco Iñareta, portavoz del citado portal, es uno de los más críticos con la subvención y advierte que puede derivar en un «aumento artificial» expulsando a muchos más hogares de este programa y provocando así una mayor “desigualdad”. Esta misma opinión comparte el director de Estudios de Pisos.com, Ferran Font, que cuestiona su eficacia por la incapacidad del mercado para ofrecer más ‘stock’ y poder aliviar la presión que existe ahora mismo.


Cabe recordar que esta medida impulsada por el gobierno central emula la implementación por parte del Ejecutivo José Luis Rodríguez Zapatero en septiembre de 2007, justo antes de las elecciones generales y en pleno apogeo de la crisis financiera, que provocó una subida de los precios y una economía inmerso en este mercado. Los anuncios que indicaban un importe y en el momento de la formalización del alquiler el propietario fijaba un coste adicional en negro se convirtieron en una práctica muy habitual por aquel entonces en España.

Casi quince años después y al borde de una recesión como entonces, la diferencia con los meses previos al estallido de la burbuja inmobiliaria es que la demanda es mucho mayor a la oferta disponible y la cifra del IPC es mucho mayor. Factores que empujarán hacia arriba y complicarán aún más la posibilidad de independizarse. Aunque el mercado ya da muestras de moderación, el sector no está espera grandes caídas a corto plazo. Da Fotocasa ya advierte que los propietarios se verán «obligados» a aumentar la cantidad para seguir obteniendo la misma rentabilidad por sus activos para protegerse de la devaluación del dinero y la reducción de su poder adquisitivo.

A esto se suma el hecho de que el alquiler ya no representa una alternativa real a la compra, dado que el monto de la cuota hipotecaria es en promedio hasta 400 euros menos que el alquiler. Según datos procesados ​​por iAhorro, el tipo medio mensual de un préstamo asciende actualmente a 673 euros, mientras que el arrendamiento supera los 1.000 euros mensuales, sin tener en cuenta que se requiere un colchón de ahorro previo para que el banco conceda el crédito. Los menores de 35 años tendrán cada vez más dificultades para acceder a una vivienda de alquiler, mientras que los arrendatarios se refugian en mayor cantidad como escudo ante los datos del IPC.

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